Mensajes

PALENCIA

 PARA CRISTO 

 
                                         Iglesias evangélicas en Palencia

                    

 

DOTE DE 100 VACAS

 

 

En la isla encontré un mundo diferente, sus gentes, costumbres; en cada aspecto a considerar había algo bien peculiar. Merecía la pena el estar allí y conocer ese mundo fascinante.

 
 

 

Tuve que hacer muchas preguntas para conocer en qué lugar estaba. En cada persona que procuré recabar información, todos me indicaron que había alguien que me podía responder mejor, se referían a Songa.

 
 

 

Sentí gran curiosidad por conocer a Songa, según las referencias, el entendía de todo y era quien mejor me podía interpretar la realidad de aquel entorno.

 
 

 

Pero Songa vivía en otro poblado no muy lejos; pronto sentí mucha curiosidad por conocerle y sabía que sin que pasara mucho tiempo lo iba a conocer.

 
 

 

También percibí que el mencionar a Songa, suscitaba un estado de sonrisa alegre, como de ironía, que no sabía si de aprobación o reprobación.

 
 

 

Y también conocí el motivo de aquellas sonrisas; ¡qué curioso!. Y me dieron mas ganas de conocer a Songa y a su esposa Janú.

 
 

 

Songa vino a casarse a este poblado, le gustó una mujer de aquí, se llamaba Janú, y tuvo primero que pasar por el formalismo de hacer todos los trámites con la familia de la que ahora es su esposa.

 
 

 

Esta mujer, no era muy valorada. En la reunión familiar de petición de mano, su padre y sus tíos, pensaban pedir por ella como dote de casamiento, dos vacas y con toda disponibilidad a entregarla por solo una vaca.

 
 

 

Cuando Songa llegó, le preguntaron que cuántas vacas ofrecía como dote, y ofreció 100 vacas. Todos quedaron tan sorprendidos que con dificultad pudieron responder afirmativamente a propuesta tan halagadora.

 
 

 

Y el padre de Janú, recibió por su hija una dote de 100 vacas; nunca se había dado en aquel lugar una situación así, nadie había pagado una dote mayor de 4 vacas, por su esposa.

 
 

 

Hoy Janú es la esposa mas hermosa, antes caminaba encogida de hombros, cabizbaja, con mirada triste, tímida, de balbuceantes palabras, insegura.

 
 

 

Ahora es una hermosa mujer de porte erguido, elegante, risueña, en su cara tiene una expresión de felicidad, satisfacción.

 
 

 

¿Qué estímulo podía tener cuando pensaba que por ella iban a dar como dote solo una vaca?, ¿cómo podía relacionarse con otras mujeres por las que iban a dar como dote tres o cuatro vacas?.

 
 

 

Su pretendiente pudo ver en Janú lo que podía llegar a ser y supo también que hacer para que llegara a serlo.

 
 

 

Qué transformación experimentó Janú, cuando Songa dio por ella una dote bien especial, nuca vista en aquel lugar, 100 vacas. Janú pasó a ser una persona, diferente, llena de motivaciones, valorada, estimada; cambió por completo su forma de ser.

 
 
 

Esta historia, me recuerda, que cuando nosotros estábamos perdidos en pecados y delitos, Dios dio por nosotros la vida de su Hijo Jesucristo. Dios pagó por nosotros un gran precio. Dios vio lo valioso que tu y yo podíamos llegar a ser.

 
                                                                              
 

"Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros".

 

 

(Romanos 5: 7-8)
 
 

Tenemos motivos para cambiar cuando conocemos lo que Dios ha hecho por nosotros. Janú cambió cuando se pagó por ella una buena dote. pero Dios ha pagado por nosotros un gran precio, la sangre de su Hijo, para que seamos diferentes, una nueva criatura.

 
                                                                              
   

“Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación ...”. (1 Pedro 1: 18-19)

 
 
 

Si has aceptado a Jesucristo como Señor y Salvador, alegra tu cara y siente el gozo de ser hijo de Dios. La iglesia es la esposa del cordero, hemos sido llamados y bendecidos con toda bendición.

 
                                                                              
 

“Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre las naciones: grandes cosas ha hecho el Señor con éstos”. (Salmo 126: 2)

 

 

 

"PALENCIA PARA CRISTO"

PALENCIA - ESPAÑA

 

 

                    
PALENCIA PARA CRISTO   -  c/. CASAÑÉ, 8   -  34002 PALENCIA   -  España.  Tlf. (+ 34) 979730556   E-mail: palenciaparacristo@yahoo.es