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      Oración 365

PALENCIA

 PARA CRISTO 

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GUÍA DE ORACIÓN ENERO 2010

 
     
 

 
     
 

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GUÍA ENERO 2010

“SEÑOR, AVÍVAME A MÍ EL PRIMERO”

“Aviva el don que hay en ti” Pablo a Timoteo (4:14)

Estimado hermano e iglesia, que estás orando en este mes de enero, unido a muchos otros en España a través de ORACIÓN 365. En nuestra oración por un avivamiento en este año de 2010, vamos a seguir unas cuantas pautas específicas para cada mes. Trazaremos círculos concéntricos, cada vez mayores. Este mes de enero empezaremos orando por un avivamiento en nuestra propia vida. Seguiremos con un clamor por avivamiento en nuestra familia, después en nuestra iglesia local; entonces, clamaremos por un avivamiento en el pueblo de Dios en España, y luego oraremos por un avivamiento en toda la sociedad. ¿Qué te parece la idea?

Siéntete libre para usar la guía “Principios bíblicos para una intercesión eficaz por un avivamiento personal”, que te presentamos a continuación. Esperamos que te resulte útil  para tu uso personal o para orar en grupo. Puedes imprimirla, y usarla tantas veces al mes como ores. Si eres un líder de oración en este día especial de 24 horas, puedes entregar una copia a cada persona del grupo que está participando, para que la lea con antelación y vaya preparada a la reunión de oración.

PRINCIPIOS BÍBLICOS PARA UNA INTERCESIÓN EFICAZ

POR UN AVIVAMIENTO PERSONAL

Resumen: 1- Empezar con alabanza y adoración a Dios, 2- buscar un corazón limpio, 3- depender de la ayuda del Espíritu Santo, 4- morir a nuestros propios pensamientos y deseos, 5- resistir al Enemigo, 6- entrar a la oración con fe y expectación, 7- esperar en silencio por una guía específica, 8- orar de manera ordenada y sistemática,  9- usar la Biblia como base, 10- terminar con alabanza y acción de gracias; son 10 principios bíblicos que te ayudarán a ser efectivo en tu oración por un avivamiento personal. También podéis seguir esta guía si estáis orando en grupo.

1.  Alabar.  La alabanza es algo que nos ayuda a entrar en la presencia de Dios (Salmo 100:4).  No debemos olvidar el hecho de que la oración es una relación, y para poder relacionarnos con Dios, debemos entrar conscientemente en su presencia.  Santifiquemos el nombre de Dios, dándole gracias por quién él es, y por cómo se ha revelado a nosotros en los diferentes aspectos de su carácter.  Usemos de expresiones corporales en nuestra adoración a Dios—arrodillándonos, levantando nuestras manos, postrándonos—junto con canciones, acción de gracias, danza, leyendo en voz alta Salmos de exaltación, etc. Rodeemos toda nuestra oración con adoración. En Isaías capítulo 6, vemos que el joven profeta vio la verdadera condición de su corazón, y pudo confesar su propia iniquidad y la de su pueblo, por estar en la presencia del Altísimo y ver su santidad. Entremos en la presencia del Señor a través de la alabanza y la adoración, y veremos su santidad, y en su presencia seremos santificados.

2.  Corazón limpio.  Una condición para que Dios oiga nuestra oración es un corazón limpio. Asegurémonos de que nuestro corazón está limpio delante de Dios (Sal. 139:23-24). Como dice el Salmo 66:18: “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado”. En este segundo paso de preparación, toma un momento para esperar en silencio, permitiendo que el Espíritu Santo escudriñe tu corazón. ¿Qué buscamos en este momento? Buscamos un avivamiento en nuestra vida personal, buscamos cualquier cosa que esté impidiendo ese avivamiento. No podemos orar por el avivamiento en España, si no nos ponemos delante de Dios nosotros primero, y clamamos: ¡Señor, avívame a mí el primero! ¡Límpiame de cualquier cosa que impida el fluir de tu Espíritu Santo en mí!

Querido hermano, si no has orado a través del primer tema que usamos en 2009, te sugerimos que lo copies de nuestro blog:

https://2009oracionporespana.blogspot.com/2009/06/arrepentimiento-para-avivamiento.html

“Arrepentimiento para avivamiento”, es un tema que creemos que debes orar en este punto, si no lo has hecho ya. Si lo prefieres, pídenoslo, y nosotros te lo enviamos.

3.  Espíritu Santo.  Otra condición para que Dios oiga nuestra oración es orar según su voluntad.  En este paso, hacemos una oración corta reconociendo que no podemos saber cuál es la voluntad de Dios si el Espíritu Santo no nos la revela (Ro. 8:26).  Pidamos que el Espíritu Santo nos guíe en nuestra búsqueda de un avivamiento personal. Si hay una persona a la que necesitamos para un avivamiento, esa persona es el Espíritu Santo. Exprésale al Padre en oración, cuánto necesitas de su Espíritu, de su presencia, de su poder, de su ayuda (Lc.11:13).

4. Morir a nuestros propios pensamientos.  Debemos morir a nuestros pensamientos y deseos (Pr. 3:5-6; 28:26; Is. 55:8).  Aquí hacemos lo que solía hacer Jorge Mueller cuando necesitaba entender la voluntad de Dios sobre algún asunto: Al comienzo de su oración, procuraba que su corazón estuviera en tal condición que no tuviera ningún deseo propio en cuanto al asunto en cuestión.  En la búsqueda de un avivamiento personal, no nos resultará suficiente el apoyarnos en nuestras experiencias, conocimiento o buenas intenciones; necesitamos que la revelación y la luz de Dios ilumine las tinieblas que están impidiendo un avivamiento en nuestra vida. Pongamos a los pies de la Cruz todo lo que es nuestro; nuestra alma y mente con sus pasiones y deseos. “Salvador a ti se rinde mi contrito corazón. Todo traigo a ti, todo traigo a ti. Mis flaquezas y pecados, todo rindo a ti”; como dice este antiguo himno.

5. Acallar al Enemigo.  Tomemos nuestra autoridad contra el Enemigo, enfrentándonos a él en el poderoso nombre del Señor Jesucristo y con la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios (Stg. 4:7; 1 P. 5:8,9; Ef. 6:10-20).  Debemos reconocer que tenemos un enemigo; y que él es el que acusa a los hermanos de día y de noche (Ap.12:10,11).  Por lo tanto, debemos estar siempre alerta para rechazar los pensamientos que él quiera poner en nuestra mente en nuestra actividad diaria, e incluso en este tiempo de oración personal o en grupo. Hagamos una breve oración declarando en voz alta que el Maligno no podrá distraernos, interrumpirnos, confundirnos o desanimarnos. La mejor manera de  vencer a nuestro Acusador es sacar a la luz nuestras debilidades, pecados y luchas interiores; hacer confesión ante la presencia de Dios y de los hermanos. Si sientes que el Maligno te está atacando, puedes decirle como Jesús le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está…(Ro. 8:1; Mt. 4:1-11).

6.  Fe.  Otra condición para recibir respuesta a nuestra oración es tener fe, creer.  Marcos 11:24 dice: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.”  Alabemos al Señor en fe, porque cuando expresamos nuestra fe en el Señor, le agradamos (Heb. 11:6), y abrimos la puerta para que pueda actuar con libertad entre nosotros. Vamos a vencer el espíritu de incredulidad. Parte del avivamiento será que el Señor nos dará un nuevo espíritu de fe y esperanza.  En una breve oración, exprésale tu gratitud en fe, de antemano, por las grandes cosas que él va a hacer en tu vida como fruto de este tiempo de oración y de búsqueda de su rostro.

7.  Escuchar.  Querido hermano, entendamos que la oración en gran medida es escuchar; escuchar lo que el Espíritu te está diciendo en esta hora. Espera en el Señor en quietud. Tómate el tiempo que necesites. Pídele al Señor que te muestre, no solamente ese pecado que impide el avivamiento en tu vida, sino la solución para vencerlo. Escucha al Señor para saber, no solo de qué pecados tienes que arrepentirte; sino, para entender qué cosas están impidiendo un avivamiento en tu vida. Piensa en cosas, como la pereza, la incredulidad, el resentimiento; o simplemente el cansancio, el agotamiento y la sobrecarga de trabajo por tu activismo.

¿Qué necesita ser avivado en tu vida en este momento?: El primer amor y las primeras obras, la vida de oración y hambre por la Palabra de Dios, el ayuno y las disciplinas espirituales, la llenura y las manifestaciones de poder del Espíritu Santo, la compasión por las almas perdidas, la fe para obtener las promesas que Dios te ha dado, la obediencia a su llamado, el avivar y usar los dones que él te ha dado. Examina cada una de estas áreas y cualquier otra, que el Espíritu te muestre. Nuestro anhelo debe ser el de vivir en un continuo avivamiento, como los discípulos de la iglesia primitiva lo vivían, según lo vemos en el libro de los Hechos. Escucha atentamente lo que el Señor te dice a ti sobre cómo vivir en avivamiento a partir de ahora.

8.  Orar.  Después de los anteriores pasos de preparación, ahora sí puedes empezar a orar por lo que Dios te ha mostrado. Confiesa al Señor tu necesidad, recibe su perdón, confía en que su gracia te levantará de la condición en que te encuentras ahora mismo. Pídele que te muestre, no sólo cuál es la raíz del problema, sino cuál es la solución. Que te muestre qué pasos debes dar, si debes buscar el apoyo de tu pastor o de un consejero. ¿Necesitas de un Pablo que te exhorte a avivar el don que hay en ti? Comprométete con el Señor a una nueva vida de obediencia.

Disponte a hacer confesión humildemente delante de Dios, y si es apropiado, ante los hermanos.  Si el Señor te muestra que hay resentimiento en tu corazón hacia alguien, perdona y disponte a reconciliarte con esa persona.  Si nos muestra que tenemos que pedir perdón a otra persona y hacer restitución, estemos dispuestos a obedecer con prontitud.

Si estáis orando en grupo, éste es el momento para orar unos por otros. Sugerimos que, después de haber ido juntos a través de los pasos preparatorios hasta este punto, os dividáis en grupos de 4 ó 5 personas. Una vez en este grupo, que cada uno comparta libremente lo que el Señor le está mostrando en cuanto a qué áreas de su vida necesitan ser avivadas y qué está impidiendo ese avivamiento. Después de que la persona comparta, los demás pueden orar por ella y ministrarla en su necesidad; con toda identificación, compasión y respeto. Éste no es el momento para orar por otras cosas, es hora de orar por un avivamiento en nuestra vida personal. Al ministrarnos unos a otros, estemos dispuestos a que el Señor nos use en profecía, palabras de ánimo y en cualquier otra forma de ministración. ¿Te ha puesto el Señor como un Pablo para un Timoteo, y te manda a exhortarlo para que no descuide el don que hay en él? Necesitamos animarnos mutuamente para avivar nuestros dones. Oremos de manera especial por una llenura fresca y poderosa del Espíritu Santo en nuestras vidas.  

Si, habiendo orado por cada uno del grupo, disponéis de tiempo, podríais orar por un avivamiento en la vida personal de los hermanos de vuestra iglesia. Podéis mencionar por nombre, si es conveniente, a los que están apartados, heridos, fríos o tibios. Podemos pedir por una limpieza y llenura del Espíritu Santo para los que están viviendo una vida carnal, en vez de una vida espiritual de obediencia y servicio al Señor y de comunión con los hermanos. Si oramos con compasión y misericordia, podemos orar con libertad por su necesidad. Oremos por los creyentes de nuestra iglesia para que experimenten un avivamiento personal y sean tocados por el fuego purificador del Espíritu Santo. ¿Amén?

9.  Biblia.  Mantengamos nuestra Biblia a mano, por si Dios quiere darnos una guía o confirmación de todo lo que estamos entendiendo y orando. La Palabra también nos resulta de gran inspiración en nuestra necesidad y debilidad, y nos ayuda a saber cómo dirigir nuestras oraciones al Padre. (Sal. 119:105).

10.  Alabar.  Cuando Dios deje de traer cosas a nuestra mente, cosas por las cuales orar, terminemos alabándole y dándole gracias por lo que él ha hecho, recordando Romanos 11:36: “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas.  A él sea la gloria por los siglos.  Amén.”

Estemos dispuestos a perseverar en la oración por los temas que Dios ha puesto en nuestro corazón, hasta ver el avivamiento personal. Te sugerimos que, en estos meses de oración intensa, apuntes en un diario personal lo que el Señor te está mostrando. Quizás, de las 24 horas, has tomado sólo una hora, pero no te basta; necesitas más. Quizás necesitas añadir a la oración el ayuno. Cualquier cosa que podamos hacer para ver un avivamiento en nuestra vida, es poco. Y, ¿por qué tenemos que esperar más?; ¿por qué esperar otra oportunidad?; ¿por qué no ésta?; ¿por qué no ahora?

Nota: Los principios bíblicos para una intercesión efectiva, son una adaptación de una enseñanza sobre el tema, de la autora e intercesora Joy Dawson.

 
     
     
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