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África ha sido y es un paraíso para las misiones de evangelización
religiosa. Misioneros cristianos de todo tipo han sucumbido a la
llamada de un continente que plantea retos casi imposibles y
esconde secretos como el de nuestro propio origen. El misionero
más famoso fue quizás más reconocido como explorador. Livingstone
es un nombre que se encuentra una y otra vez dando nombre a
ciudades, pueblos y calles en la rutas que siguió este hombre
tozudo de fe inquebrantable. David Livingstone
(1813-1873), médico y misionero escocés, considerado como uno de
los más importantes exploradores de África. Nació el 19 de marzo
de 1813, en Blantyre, Escocia. En 1823 empezó a trabajar en una
fábrica textil. Más tarde, mientras estudiaba medicina en Glasgow,
asistió también a clases de teología. En 1838, ofreció sus
servicios a la Sociedad Misionera de Londres, y cuando terminó sus
estudios de medicina en 1840, se ordenó y partió para su primer
servicio como misionero médico a África del Sur. En 1841 llegó a
Kuruman, una colonia en Bechuanalandia (en la actual Botsuana) que
había sido fundada por el misionero escocés Robert Moffat.
Livingstone empezó a trabajar con la población de Bechuanalandia,
y desde allí pretendía continuar avanzando hacia el norte, a pesar
de la declarada hostilidad que ejercían los bóers, colonos de raza
blanca, principalmente de ascendencia holandesa. Contrajo
matrimonio con Mary Moffat, hija de Robert Moffat, en 1845, y
empezaron a trabajar juntos, adentrándose en regiones donde ningún
europeo había llegado antes que ellos. En 1849 cruzó el desierto
de Kalahari y descubrió el lago Ngami. En 1851, en compañía de su
mujer y sus hijos, descubrió el río Zambeze.
En otra de sus expediciones (1852-1856), cuando buscaba una ruta
para cruzar desde la costa este hasta la oeste, viajó hacia el
norte desde Ciudad de El Cabo hasta el río Zambeze, y después
hacia el oeste hasta Luanda, en la costa atlántica. Cuando hacía
el viaje de vuelta al Zambeze, Livingstone siguió su cauce hasta
la desembocadura en el océano Índico, lo que le permitió descubrir
las cataratas Victoria (1855).
Las exploraciones de Livingstone sirvieron
para hacer una revisión de los mapas existentes en aquel tiempo.
Cuando regresó al Reino Unido en 1856 fue recibido como un gran
explorador, y además, gracias a su libro
Misiones e investigaciones en el sur de
África (1857) se hizo famoso. En 1858 abandonó la compañía
misionera y el gobierno británico le nombró cónsul en Quelimane
(actual
Mozambique), en la costa este de África,
y jefe de una expedición de exploración por la región central y
oriental de África. Cuando volvió al continente africano en 1858,
se dirigió con la expedición a la cabecera del río Shire, un
tributario del Zambeze, y descubrió el lago Nyasa (denominado en
la actualidad lago
Malawi). En 1859 exploró el río Rovuma y
descubrió el lago Chilwa. Cuando exploraba las tierras que rodean
el lago Nyasa, Livingstone empezó a tomar conciencia de las
terribles consecuencias que estaban padeciendo los indígenas
africanos por el tráfico de esclavos al que eran sometidos por
parte de árabes y portugueses.
En 1865, durante una de sus visitas a Inglaterra, escribió Relato
de una expedición al Zambeze y sus afluentes, que era una condena
del comercio de esclavos y un estudio de las posibilidades
comerciales de la región (que actualmente ocupa la mayor parte de
Malawi y Mozambique). En 1866, gracias principalmente a la
financiación desinteresada de amigos y admiradores, Livingstone
dirigió una expedición que pretendía descubrir las fuentes del río
Nilo y explorar la línea divisoria de las aguas de África central.
Después, siguió el cauce del río Rovuma, descubrió los lagos Moero
y Bangweulu, y llegó al lago Tanganica en 1869.
Durante el tiempo que duró la expedición se tuvieron muy pocas
noticias de Livingstone, lo que provocó una situación de
preocupación internacional por la suerte que hubiera podido correr
el explorador. Mientras tanto, en 1870, Livingstone emprendía
viaje desde Ujiji, en el lago Tanganica, hacia las tierras
situadas al oeste del lago, y se convirtió en el primer europeo
que llegó al río Lualaba, en la actual República Democrática del
Congo. Después de haber sufrido grandes penalidades, regresó a
Ujiji, donde se encontró con una partida de rescate que dirigía
Henry Morton Stanley, un periodista angloamericano, de quien se
cuenta la anécdota que saludó al explorador con el famoso
comentario: "el doctor Livingstone, supongo".
Después, los dos exploraron juntos las
tierras del norte del lago Tanganica. Livingstone, esta vez en
solitario, continuó su búsqueda del nacimiento del Nilo. Falleció
en Chitambo (en lo que actualmente es
Zambia), seguramente el 30 de abril de
1873, y su cuerpo fue encontrado el día 1 de mayo. Sus sirvientes
enterraron su corazón bajo el árbol en que había fallecido y
trasladaron su cuerpo a Zanzíbar, en la costa este africana. En
abril de 1874, sus restos fueron definitivamente enterrados en la
abadía de Westminster. Livingstone es considerado en la actualidad
uno de los más importantes exploradores de África y uno de los
pioneros en lucha contra la abolición del comercio de esclavos. |
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