.
   

Tratados

 

PALENCIA

 PARA CRISTO

 
. . . .
. . . .
       
 
     
 

EL INCOMPARABLE

 
     
   

 

 

 

 

EL

 

INCOMPARABLE

 

 

 

 
 

insuficientes para reunir a tantos alumnos como discípulos él ha tenido a lo largo de los siglos.

Una vez por semana, la rueda del comercio se detiene para que las multitudes puedan reconocerlo y darle el tributo de su respeto, acatamiento y adoración.

Ya casi nadie recuerda los nombres de los orgullosos políticos romanos y griegos de su época. Los nombres de científicos, filósofos y maestros del pasado son recordados por muy poca gente. Pero el nombre de este hombre único es conocido, admirado y amado en todo el mundo.

Han transcurrido ya veinte siglos entre su generación y la nuestra, entre el día de su crucifixión y nuestra época, sin embargo, él todavía vive. Herodes no pudo destruirlo y la tumba no pudo retenerlo.

Se sienta en la cima más alta de la gloria celestial, declarado Dios, reconocido por los ángeles, adorado por los creyentes y temido por los demonios. Él reina como Señor y Salvador.

Nuestro destino eterno es estar con él, o separados de él para siempre, depende de nuestra respuesta a su palabra.

Fue Jesucristo, el incomparable, quien dijo:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3: 20).

“Yo soy el pan de vida; el que a mi viene, nunca tendrá hambre; y el que en mi cree, no tendrá sed jamás” (Juan 6: 35).

“Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Juan 10: 11).

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14: 6).

“Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11: 28).

   

 

Hace veinte siglos que nació un hombre de manera totalmente contraria a las leyes de la vida. Este hombre vivió en la pobreza y permaneció en el anonimato la mayor parte de su vida.

No viajó mucho. Sólo una ve, siendo niño, cruzó la frontera del país en el que vivía; sus padres tuvieron que marchar al exilio.

No poseía riquezas ni influencia política. Su familia era gente sencilla y de pocos estudios. Pero cuando todavía era niño sorprendió a los doctores de la ley con sus preguntas y lo atinado de sus respuestas. Ya hombre, se le vio dominar a las mismas fuerzas de la naturaleza.

Anduvo sobre el mar como sobre un pavimento, y  le ordenó que se amansara su furia para tranquilizar a sus discípulos. Sanó a las multitudes sin medicinas y nunca cobró por sus servicios.

No escribió un solo libro, sin embargo, todas las bibliotecas públicas del país no podrían contener todas las obras que sobre él se han escrito en todo el mundo.

No compuso ninguna canción, pero él mismo ha sido y es el tema de las más grandes canciones musicales.

No fundó ningún colegio, pero todas las        escuelas         juntas        serían

     
                                                                                                                                                       Testimonio Cristiano a Cada Hogar  
 
       
 

"CREE EN EL SEÑOR JESUCRISTO, Y SERÁS SALVO" (La Biblia).  PALENCIA PARA CRISTO - Palencia - España - E-mail: palenciaparacristo@yahoo.es