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PALENCIA

 PARA CRISTO

 
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BENDITA ENTRE LAS MUJERES

 
     
     

 

  BENDITA

  ENTRE

  LAS

  MUJERES

 

 

Deteniendo su enseñanza, preguntó: “¿Quién es mi madre?”. Y, vuelto a la multitud que le rodeaba, El mismo respondió: “He aquí mi madre ... porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre”.

La elección de María se debió a su disposición a la obediencia. Jesús dejó bien claro que la bendición viene sobre todo aquel que hace la voluntad del Padre. Los tales entrarán en la familia celestial, de la cual María fue parte por haber hecho la voluntad de Dios. También ella creyó en Jesús como Salvador, acto de la fe más importante aun que el hecho de haber sido su madre.

La vida está repleta de dificultades, y la única forma de conseguir la paz y el gozo auténticos es conocer a Dios. Durante siglos los hombres han deseado saber: “¿Cómo es posible conocer a Dios, y hacer su voluntad?”. Algunos lo han intentado cumpliendo con los deberes religiosos, yéndose lejos para vivir aislados, o dejando toda comodidad. En cierta ocasión preguntaron a Jesús: “¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?”. La respuesta fue tan simple, que muchos no la han entendido. Les dijo que sólo la fe sencilla, como la de un niño, puede obrar las obras de Dios.

Esta clase de fe fue la que mostró una joven campesina en las colinas de Galilea, cuando un ángel le dijo que había de ser la virgen madre del prometido Redentor y Libertador. Esta calidad de fe hizo a María bendita entre las mujeres. Si tu cuentas con esta fe sencilla en Dios, hallarás la auténtica felicidad. En su respuesta al ángel, María se refirió a Dios como su Salvador. Sabía que necesitaba un Salvador que la librase del pecado. Y si María necesitaba un Salvador ... ¿Cuánto mas yo!.

Jesús mandó  a sus seguidores comunicar las Buenas Nuevas de cómo ser salvo del pecado y del mal. El jamás enseñó que había de tenerse fe en una iglesia. Los escritores del Nuevo Testamento concuerdan en que Jesús dijo que deberíamos poner nuestra fe firmemente en El. Nuestra confianza debe basarse, no en lo que hacemos por El, sino en lo que El ha hecho por nosotros.

Al morir en la cruz, exclamó: “Consumado es”, indicando así la completa realización de su gran obra de salvación a nuestro favor.

Muriendo por nosotros conseguía librarnos del pecado. Debemos aceptar esta verdad con fe sencilla. Es cierto que Cristo murió por todo el mundo, pero el hecho grandioso es que lo hizo por ti y por mi.

Dios aceptó su muerte en la cruz como el castigo por nuestros pecados. Por su muerte puedes recibir el perdón de tus pecados hoy, diciendo sencillamente: “Señor, lamento haber pecado, y creo que Jesús pagó mi castigo muriendo en la cruz”.

Si aceptas lo que El hizo por ti, puedes estar seguro de tu eterna felicidad. No hay ángel ni santo que pueda perdonarte. No hay iglesia que te pueda quitar los pecados. Todos hemos pecado, y por tal razón necesitamos la muerte de Jesús.

Pero el no está muerto. ¡Vive! Por eso puede implantar en ti una nueva vida si acudes a El. Por el hecho de haber muerto para conseguir el perdón de tu pecado, y por vivir ahora para ayudarte y darte una nueva vida, el Espíritu de Dios puede tomar posesión de tu vida para controlarte ¿No es eso grandioso?.

   
 

En su evangelio San Lucas narra la visita que María, madre de Jesús, hiciera a su prima Elísabet, y cómo ésta, llena del Espíritu Santo, al oírla, exclamó a gran voz: “Bendita tu entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre”.

Las palabras expresadas por Elísabet no sólo se hallan en las biblias católicas, sino en todas las que hasta ahora se han editado. De modo que quienes creen en la Biblia han de admitir que Dios escogió a María, conocida como la “Bendita Virgen”, para que tuviera una parte maravillosa en su plan.

Su elección no se llevó a cabo repentinamente, porque El supo desde siempre que iba a ser ella la persona por quien tomaría forma humana su Hijo Jesucristo.

La expresión “Bendita”, significa ser llevada por el Espíritu de Dios a una experiencia gozosa; recibir la pura y auténtica felicidad dada por Dios. María manifestó en su vida la presencia y el favor divinos, por haber encontrado su gozo en Dios. En el parto, sus dolores se dulcificaban con el pensamiento de ser la madre del Mesías, el prometido Libertador y Salvador.

Mirando al Niño, en la mañana de aquella primera Navidad, su gozo desbordaba. Había sido bendecida por Dios dando a luz al anunciado Libertador y Salvador.

Jesús crecía y María atesoraba en su corazón cuanto El decía y hacía. Tras años de amante cuidado El dejó el hogar para cumplir la breve misión que mostraría a los hombres el amor de Dios por ellos. María se hallaba en aquella boda donde Jesús hizo su primer milagro, su primer acto asombroso. Los sirvientes, le habían pedido ayuda al ver que el vino se había terminado y ella acudió a Jesús. Luego encargó a los criados que hiciesen cuanto El les dijera. Obedecieron. El agua se convirtió en vino.

Tres años después, de rodillas ante la cruz, contemplaba la horrible muerte de su Hijo, mientras oía las palabras que El pronunciaba aun en medio de tanto sufrimiento.

Agonizante, todavía se preocupaba por ella.

La “Bendita Virgen” vivió muy cerca de Dios, y por ello fue controlada por el Espíritu Santo. ¡Qué bien haríamos nosotros buscando su misma experiencia! Pero, primero, hemos de saber cómo consiguió tal bendición. San Agustín dijo que “ella fue mas bendita por creer en Jesús como su Salvador, que por haberle dado a luz”.

Algo que San Marcos escribe en su evangelio demuestra lo que esta frase implica, evidenciando de qué modo la “Bendita Virgen María” fue altamente favorecida por Dios. Un día en que Jesús estaba  enseñando,  alguien le anunció    la    llegada    de    su    madre.

     
.                                                                                                                                                                GOSPEL PRINTING MISSION 0339  
 
       
 

"CREE EN EL SEÑOR JESUCRISTO, Y SERÁS SALVO" (La Biblia).  PALENCIA PARA CRISTO - Palencia - España - E-mail: palenciaparacristo@yahoo.es