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PALENCIA

 PARA CRISTO

 
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EL CRISTIANO Y SU SALVADOR

 
     
     

 

 

  EL CRISTIANO Y
 
         SU SALVADOR 

 

 

 

 

 

 

nadie podrá arrebatarlos de mi mano”. Este glorioso dicho da gran consuelo al creyente, porque desde que creyó en Jesús, es acosado por muchas tentaciones. El diablo lo tienta, y en el mundo muchos intentan desviarlo de hacer lo que es bueno, del camino del bien hacer. El sabe que es débil, y si fuera dejado a sus propias fuerzas ciertamente caería en los caminos del pecado otra vez. Pero Cristo no lo ha dejado solo. El lo salvó y nunca lo abandonará, ni lo dejará solo por el mundo. Ha descubierto, además, que la vida que Cristo le ha dado, le concede nuevo poder con el cual vencer mas y mas el pecado y las tentaciones. E incluso cuando es necio y falla en confiar en Cristo al caer en pecado, el Señor permanece el mismo. El está preparado para perdonar el mal que haya hecho y restaurarlo de nuevo a la plena comunión con el Salvador. La Santa Palabra de Dios dice que si el creyente confiesa sus pecados al Señor puede tener la completa confianza y seguridad de que El perdona sus pecados y lo limpia de toda maldad. Por causa de tener tan maravilloso Salvador, el creyente anhela agradar a su Señor, y estar agradecido en todo. Para saber cómo hacerlo, acude a la Biblia, y allí lee las palabras del Señor Jesús: “Si guardareis mis mandamientos permaneceréis en mi amor. Si me amáis, guardad mis mandamientos”.

         El creyente ama a su Salvador, y muestra su amor haciendo las cosas que Cristo le dice que haga. El Señor ha enviado a Su Santo Espíritu para que viva en el creyente y le sea de maestro enseñándole el camino de la santidad y del bien. Este Espíritu Santo guía al creyente y le da poder para hacer lo que es bueno y rechazar lo que no lo es. Y a medida que el creyente obedezca y siga a su Salvador en todas las cosas, irá pereciéndose mas y mas a El. Un día el Señor regresará en su gran poder y gloria y el creyente saldrá a recibirlo y nunca cesará de alabar a Dios Eterno por su Salvación.

   
 

         Todo cuanto el cristiano es y tiene se lo debe a su Salvador. Cuando vivía lejos de Dios, siguiendo su propio camino, el camino del pecado, El Señor Jesús vino a buscarlo. El vino como un pastor con el fin de buscar y salvar a los que estaban perdidos. En su gran y eterno amor, el Señor Jesús murió para salvarlo. El Libro de Dios, la Santa Biblia dice, que cuando éramos pecadores, Cristo murió por nosotros los impíos. El creyente sabe y acepta que Cristo murió en su lugar y que sufrió la muerte que los pecadores se merecían, con el fin de salvarlos. Por medio de su muerte hemos sido reconciliados con Dios.

  Por mis pecados se que has sufrido

  Y que te ha herido mi rebelión;

  Lo reconozco, mis culpas lloro,

  Y triste imploro, Señor, perdón.

         Debido a que Cristo fue castigado en su lugar, el creyente ha recibido el perdón de sus pecados. Y no solamente ha sido perdonado, sino que también ha recibido una nueva vida que es eterna. El Señor dijo: “Yo les doy vida eterna,  y no  perecerán  ni

     
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"CREE EN EL SEÑOR JESUCRISTO, Y SERÁS SALVO" (La Biblia).  PALENCIA PARA CRISTO - Palencia - España - E-mail: palenciaparacristo@yahoo.es