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PALENCIA

 PARA CRISTO

 
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RECTIFICAR ES DE SABIOS

 
     
   

 

RECTIFICAR ES DE SABIOS

 “Consideré mis caminos, y volví mis pies a tus testimonios. Me apresuré y no me retardé en guardar tus mandamientos”.

(Salmo 119: 59,60)

Estimado amigo:

Con la brevedad que requieren los tiempos en que vivimos, y cuando parece que no tenemos tiempo para casi nada, voy a contarte la historia breve de un hombre religioso que rectificó su trayectoria en la vida. Porque rectificar, es de sabios. Se llamaba Nicodemo. El relato bíblico donde esto se cuenta nos dice que era miembro principal de uno de los varios partidos político-religiosos, que existían en el momento. Era el partido de los fariseos. De alguna manera, oyó de Jesús y de los milagros que realizó cuando estuvo entre nosotros y que llamaron su atención. Como todas las demás sectas antiguas y modernas, grandes o pequeñas, los fariseos pensaba, que solo ellos tenían la exclusiva de la verdad. Pero ahí; había un hombre dispuesto a rectificar. No te puedo decir si por curiosidad o por convicción, pero ciertamente guiado por Dios. Vino a Jesús de noche para entrevistarse con El. Este detalle evidencia el hecho, de que tenía miedo a ser visto por alguien, y tomó todas las precauciones necesarias para impedirlo. Jesucristo era un proscrito para muchos. Y especialmente, para las autoridades religiosas era molesto, por la sencilla razón de que Su mensaje se oponía a lo que ellos defendían. Jesucristo decía la verdad (Juan 8: 46); la verdad está en El (Efesios 4: 21); y El es la verdad (Juan 14: 6). La verdad siempre ha sido muy molesta para los que conscientemente andan en el error. De ahí, que no fuera normal ver a los poderosos buscando Su compañía, por temor a ser identificados con El, y perder por ello sus privilegios. Pero Nicodemo, estaba dispuesto a rectificar. Así que fue a verlo de noche. Su mensaje le había llamado la atención y estaba dispuesto a llegar hasta el final. En su conversación con el Señor, Nicodemo dijo; “nadie puede hacer estas señales que tu haces”. Jesucristo le habló de la necesidad de salvación, que tenía a través de un nacimiento nuevo de carácter espiritual. Le habló de la vida eterna; que iba a ser realidad por Su muerte en la cruz para todos aquellos que crean en El.

El mensaje de Cristo, tuvo que haber aumentado su simpatía por el Señor. La intriga contra Jesucristo aumentaba entre las autoridades judías hasta el punto de haber enviado a los alguaciles, para que lo trajeses a ellos. El testimonio de estos hombres es prueba adicional del carácter único del Hijo de Dios: “Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre” (Juan 7: 46). A estas palabras respondieron los fariseos con su habitual arrogancia y palabras maldicientes. Es en este punto, cuando oímos de nuevo a Nicodemo levantar la voz, aunque tímidamente, pero mas libre de temor desde aquella primera entrevista, defendiendo públicamente a Jesucristo y exponiéndose al despecho de sus propios correligionarios. Estaba rectificando, porque rectificar, es de sabios. Cualquiera podría argüir diciendo, que Nicodemo estaba cambiando, porque en Cristo tenía una buena baza para promocionarse. Pero no es así. Y no lo es, porque los verdaderos amigos son aquellos que ofrecen su amistad cuando nada pueden recibir como compensación. Jesucristo había sido ya traicionado por uno de sus discípulos; había sido negado      por     otro;      acusado     y

 

condenado; su cuerpo crucificado, había sido hecho espectáculo para muchos; le habían dado vinagre y Su cuerpo recibió, ya sin vida, la herida de una lanza. Solo faltaba algún valiente, que desafiara el peligro de identificarse con El, y lo bajara de la cruz para recibir sepultura digna. Allí estaba Nicodemo (Juan 19: 39) identificándose con el Salvador en Su vituperio y rectificando su actitud hacia El. Porque rectificar, es de sabios.

Estimado lector: Ignoro cual será tu actitud hacia Cristo ahora mismo. Puede que te encuentres en el numeroso grupo, que no lo reconoce como el único Salvador de los pecadores. Si así es, aun puedes rectificar. O puede que te encuentres entre aquellos, que creen en El, aunque solo como figura histórica. Si estás entre ellos todavía, estás a tiempo de rectificar. Quizá pertenezcas a una religión que se llama cristiana; siendo esa, tu única excusa para decir que eres cristiano. Si es así, te recuerdo que Nicodemo pertenecía a un grupo religioso; era un principal entre ellos y tuvo que rectificar. El apóstol Pablo, con quien sin duda alguna estás mas familiarizado, también tenía su propia religión y la defendía a sangre y fuego, pensando y creyendo, que era la única verdadera. Pero; por la gracia de Dios rectificó a tiempo. Porque rectificar es de sabios. Estos casos bíblicos, manifiestan la realidad palpable de que tu religión no te va a salvar porque no puede hacerlo. Y no me estoy refiriendo solo, a los que han sido criados bajo la disciplina de la religión mayoritaria en nuestro país; me refiero también a la multitud de otros grupos religiosos, que últimamente han aparecido. El caso de Nicodemo, de Pablo y de muchos otros, enseñan lo sabio de la decisión. Ellos eran profundamente religiosos, pero no les servía. Lo que necesitaban era un encuentro personal con Cristo, que cambiaría la dirección y el destino de sus vidas. Nicodemo lo tuvo y se identificó con El, en Su muerte. Y Pablo tuvo su encuentro con el Señor, que cambió toda la trayectoria de su vida. Hasta tal punto fue esto así, que mas tarde el gran apóstol dijo: “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mi; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a si mismo por mi” (Gálatas 2: 20)

Amigo lector: Cristo te ama a ti también. Te amó tanto que dio su vida por ti. Tu religión puede tener ritos muy bonitos y una organización jerárquica casi perfecta. O puede estar basada sobre las supuestas “visiones” del que la fundó, y estar de acuerdo con casi todo lo que te han enseñado. Puedes afirmar que tu grupo religioso es el verdadero y mucho mas. Lo mismo creía Nicodemo y Pablo; lo mismo creía yo y muchos mas. Pero por la gracia de Dios nos dimos cuenta a tiempo de que sin Jesucristo, todo esfuerzo personal por salvarse es vano e inútil. Y rectificamos. Porque rectificar es de sabios.

Si tu religión no te da seguridad de salvación; si te dice que tienes que ganarla con tu esfuerzo personal; o que tienes que colaborar con Dios para conseguirla, no es la religión cristiana, que tiene como base la Palabra de Dios, que nos dice; “Por gracia, sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2: 8,9). Tu también estás a tiempo de rectificar. Empieza, por leer la Palabra de Dios en la Biblia; porque en ella, y especialmente en el Nuevo Testamento, hallarás el relato auténtico del origen del Cristianismo. Su lectura sincera, producirá en ti la fe que salva. Y esta fe te acercará a Cristo, quien te dará por Su Santo Espíritu el poder necesario para rectificar el curso de tu vida y orientarla hacia metas mas gloriosas y seguras. Aún estás a tiempo de rectificar. Una vez hecho, busca a cristianos que amen, respeten y prediquen fielmente el Evangelio de la gracia de Dios en Cristo y glorifiquen al único Salvador. Porque los hay.

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