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sea,
“apartados” para Dios. No es que haya perfectos en este mundo ni
mucho menos. Los santos de la historia serían los primeros para
decirlo. Es que la perfección de Cristo cubre al pecador que
pone toda la fe en El.
¿PRACTICAN
LA CONFESIÓN? Si. Creemos en la confesión directa a Dios a
través de Jesucristo, el único Mediador y Salvador de todos los
hombres. Dios y solo Dios, puede perdonar al hombre. El es el
Juez justo.
¿COMULGAN
LOS EVANGÉLICOS? Celebramos lo que en la Biblia se llama “la
cena del Señor” o “la santa cena”. Participamos en esta
conmemoración con la sencillez característica de la Iglesia del
primer siglo en memoria de la muerte de nuestro Salvador y en
esperanza de Su segunda venida.
¿PERO SON
ENTONCES DE LA IGLESIA CATÓLICA APOSTÓLICA ROMANA? Somos de
la Iglesia, o sea la “comunidad” de los que tienen la fe
completamente en Cristo, Católica, en que esta comunidad
es “universal”, Apostólica, en que hacemos todo lo
posible para regresar al culto sincero y la fe sencilla de los
apóstoles, pero no nos consideramos romanos porque no lo somos.
¿QUÉ PIENSAN
DE LOS SACERDOTES Y DEL PAPA? Creemos en un sumo sacerdote,
el Señor Soberano de la Iglesia que es Jesucristo, Cabeza y
Fundamento único. Creemos en el único infalible vicario de
Cristo: el Espíritu Santo, el cual mora en todo verdadero
cristiano para consolarle, enseñarle, guiarle y librarle del
error.
¿QUÉ PIENSAN
DE SAN PEDRO? Creemos que San Pedro mismo explica mejor que
nadie lo que significa lo que dijo Cristo cuando le habló de la
“piedra”. San Pedro dice “cuán bueno es el Señor. A El, habéis
de allegaros, como a piedra viva rechazada por los
hombres, pero por Dios escogida, preciosa. Vosotros, como
piedras vivas, sois edificados como casa espiritual para un
sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos
a Dios por Jesucristo”. (1 Pedro 2: 4,5).
¿QUÉ PUEDEN
OFRECERME LOS EVANGÉLICOS? Ofrecemos aquello que tenemos, le
ofrecemos aquello que predicamos: a Cristo-Jesús. El es el único
que puede darle la seguridad de vida eterna.
Usted puede
rechazarle o recibirle. Eso es cosa suya. Pero piense que Dios
nos dice: “El que tiene al Hijo tiene la vida, el que no
tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida”. (1 Juan 5: 12).
Este es el
mensaje maravilloso del evangelio.
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