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pueblo. “Padre,
santifícalos en tu verdad, tu palabra es verdad”. (Juan
17: 17)
Por medio de la
Biblia el Espíritu Santo guía al cristiano en el camino de la
santidad, la justicia y la piedad. Por eso cada día el creyente
en Cristo debe dirigirse a su Biblia, orar para que el Espíritu
Santo le enseñe; y a medida que lo hace se convertirá en un
hombre, en una persona, que ama la palabra de Dios. La Biblia se
convertirá en su alimento diario. Porque así como un recién
nacido necesita comida para ayudarle a crecer sano y fuerte, de
la misma manera el cristiano necesita alimentar la vida que Dios
le ha dado. Y este alimento solo se consigue leyendo,
escudriñando y practicando la palabra de Dios. El
cristiano también necesita ser guardado de los ataques del
diablo que es su enemigo. La Biblia le será por espada que
lo defenderá contra
éstos ataques, tal como hizo el Señor Jesús cuando fue atacado
por Satanás en el desierto (Mateo 4). El cristiano hallará que
la vida tiene muchos problemas para el; pero la Biblia será para
el una brillante luz que le ayudará en los momentos oscuros que
tenga que atravesar. Le mostrará todas las cosas buenas que
Dios tiene preparadas para el en el momento que las necesite.
En la Biblia
Dios ha dado al cristiano todo cuanto necesita para que su vida
espiritual prospere. En la Biblia el cristiano encuentra las
respuestas a los problemas de la vida. En la Biblia el
creyente tiene la
única arma que lo protegerá contra las malas sugerencias del
diablo y sus invitaciones para practicar al mal. El cristiano
deberá agradecer a Dios el que le haya dado este Libro.
Cristiano, lee
tu Biblia. No dejes que el polvo se acumule en sus cubiertas.
Cristiano, cree lo que dice tu Biblia y no permitas que los
falsos maestros te roben el lugar que ella debe tener en tu
corazón. Cristiano, por en práctica lo que te dice tu Biblia, y
al hacerlo hallarás un gran placer que te estimulará a amarla
más. Solo así podrás crecer en la gracia y el conocimiento de
nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. (Tito 2: 13)
Amigo que lees,
si tu no eres cristiano, si tu no tienes la Biblia en tu casa,
consigue una para ti. Ella te enseñará el Camino de la Vida
Eterna. Y la vida para ti será distinta porque Cristo es el
Camino, y la Verdad y la Vida ( Juan 14: 6). Ella te enseñará el
CAMINO, al arrepentimiento la VERDAD de la salvación y la VIDA
eterna.
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Para el
creyente la Biblia es el libro mas importante que existe, porque
es la Palabra de Dios. Este es el libro que nos enseña el camino
de la salvación. La Biblia dice: “Las Sagradas Escrituras te
pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo
Jesús”. Ella nos dice claramente que el hombre en su pecado
solo puede ser salvo de una sola manera, a través del Señor
Jesucristo. El hombre no puede salvarse por si mismo, y tampoco
puede salvar a otros ni ser salvo por otros. Solo hay un
camino para salvarse. Este camino es por gracia, por la fe en
Cristo Jesús.
Y todo cuanto
leemos en la Biblia nos conduce a Cristo. El Antiguo Testamento
nos habla en repetidas ocasiones de su venida. Nos dice cómo y
por qué iba a venir. Nos dice lo que Cristo iba a hacer cuando
viniera. Nos habla de cómo iba a morir y también de su
resurrección para salvar y justificar a los pecadores. Por otra
parte El Nuevo Testamente nos demuestra que todo lo que se
escribió en el Antiguo Testamento acerca de Cristo se cumplió
fiel y literalmente en la vida y obra del Señor. Después de
resucitar Cristo recordó a sus discípulos lo que las Escrituras
decían de sus sufrimientos y la gloria que vendría después de
ellos. Jesucristo también dijo: “Escudriñad las Escrituras
porque vosotros pensáis que en ellas tenéis la vida eterna; y
ellas son las que dan testimonio de mi”. El Antiguo Testamente,
pues, nos dice que Cristo iba a venir, y el Nuevo Testamente nos
demuestra que Cristo ha venido.
El Cristiano
lee su Biblia para aprender del Señor Jesucristo, y a través
de las palabra de la Biblia el Señor habla a su corazón. Ella
ayudará, enseñará y guiará al creyente en el camino de la vida.
Jesús en su gran oración oró
por su
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