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sea
y estar por dentro seco y vacío. Se puede
tener una piedad aparente y ser un hipócrita e infeliz. Mirando
bajo este prisma la “religión”, Marx dijo: “Es el opio del
pueblo”.
Cristo vino a
liberar al hombre de la tiranía del pecado y del espíritu
religioso, pero vacío del amor de Dios.
Cristo vino a
cambiar al hombre que, a pesar de “creer” o de no “creer” en
Dios, tiene un corazón duro y egocéntrico. “Os daré corazón
nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros y quitaré de
vuestra carne el corazón de piedra ... Y pondré dentro de
vosotros mi Espíritu”. (Ezequiel, 36: 26-27).
Esta realidad
profética la vemos en el cambio de vida que experimentó un
fanático religioso conocido con el nombre de Saulo de Tarso,
llegando a ser un hombre nuevo, lleno del amor de Dios y
conocido como el apóstol San Pablo. Leed su testimonio en
Hechos, 9: 1-19).
Este mismo
apóstol dice: “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es ...”
(2ª Cor., 5: 17).
Leer asímismo
la conversación de Cristo con Nicodemo, religioso y humanista.
Cristo le habla de la necesidad de una regeneración o nueva vida
para entrar en el Reino de Dios. (Juan 3: 1-15).
Las religiones
nos colocan etiquetas externas, nos dividen, nos imponen leyes,
reglas y todo desde fuera. Dios obra desde el interior del
hombre. El nos revela su amor y su perdón y esta sublime
revelación de la Gracia y Misericordia de Dios ha llevado y
sigue llevando al hombre a depender de El en un acto de
arrepentimiento y de fe.
AMIGO: Cristo
te ama. El desea entrar en tu corazón y cambiar tu vida. El
desea liberarte de las ataduras que te esclavizan y destruyen.
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