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Cuando una persona ha fracasado daría cualquier cosa por volver
a empezar. Y es que hay errores que dejan un sabor amargo y
doloroso, especialmente aquellos que nos afectan a nivel íntimo
y personal.
Hay quienes al comenzar el año se proponen hacer que las cosas
cambien, pero pasan los días y los meses, y las cosas no
cambian, y si lo hacen es a peor. A menudo no hacemos el bien
que queremos, sino el mal que no queremos hacer, eso hacemos
(Romanos 7: 19). Las intenciones son buenas y los hechos malos.
El problema es nuestra naturaleza. Hay algo en nosotros que nos
empuja hacia lo que no conviene y nos aleja de nuestros ideales
mas nobles. Y el paso de los años no hace sino agrandar el
sentimiento de frustración y desengaño. ¿Qué podemos hacer?.
Lo ideal sería empezar una vida nueva, sin los errores del
pasado. Ser una persona nueva, diferente. ¡Si pudiera volver a
empezar! ¿Te parece un deseo imposible? No lo es.
Hoy puedes empezar una vida nueva si dejas que Jesucristo te
transforme.
¿Te preguntas cómo? Eso mismo nos hemos preguntado todos los que
hemos experimentado el poder transformador de Jesús. Eso mismo
preguntó Nicodemo, un maestro de Israel a quien Jesús le dijo
que tenía que nacer de nuevo para ver el reino de Dios. “¿Cómo
puede hacerse esto?” (Juan 3: 9).
La respuesta es creer que Jesucristo ha venido a substituirnos
en la cruz; obedecer su palabra y seguir su ejemplo.
Si crees que Jesús
murió por ti y
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obedeces su palabra, podrás empezar una vida
nueva cuyos frutos irás viendo poco a poco.
Jesús es el único que puede cambiarte, el único que puede hacer
de ti una persona nueva; él vino precisamente para eso, para
hacer lo que anunció el profeta Ezequiel hace muchos años;
“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de
vosotros ... y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis
preceptos, y los pongáis por obra.”
(Ezequiel 36: 26,27)
Se trata de una transformación interior, de un cambio profundo
que quitará la raíz de la mayoría de tus problemas personales.
Es una vida nueva inspirada por el Espíritu de Dios.
Muchos hemos encontrado en Jesús la oportunidad que buscábamos.
Jesús nos enseña a valorar las cosas en su justa medida y nos
libera de las cargas que nos agobian.
¿Quieres disfrutar de una vida nueva con Jesús?. Empieza
invocando su nombre.
Este momento es tan bueno como cualquier otro. ¿Por qué esperar?
Cuanto antes mejor. Habla con Jesús como lo harías con un amigo.
Confiésale tus pecados, cuéntale tus fracasos. Díle que le
recibes como tu Salvador personal y que confías en su poder
transformador para cambiar tu vida.
La Biblia afirma que el que se une a Jesús en la aventura de la
fe es una nueva persona: “Las cosas viejas pasaron; he aquí
todas son hechas nuevas.” (2 Corintios 5: 17) |